jueves, 2 de julio de 2026

El arte de no responder a las preguntas (parte 1)

Cuando un alumno en una clase de práctica se traba en la resolución de un problema y me llama para preguntarme cómo seguir o por qué no anda, me gusta responder a la pregunta con otra pregunta. A veces esto puede parecer antipático, pero el espíritu detrás de esta "repregunta" es desviar la atención hacia algún aspecto clave que el estudiante debería considerar para destrabarse "solo". No solamente es interesante analizar esto como estrategia docente, sino también a la luz del uso de los chats de IA por parte de los alumnos, donde directamente se saltean al docente.

Es una técnica que fui reinventando por mi cuenta a lo largo de 20 años de docencia, que requiere mucha práctica y experiencia para aplicarse bien, y que de ninguna manera considero que me resulte mágica ni me declaro experto. Pero aún así estoy convencido de que es lo mejor la mayoría de las veces, y esta semana me encontré con un libro que ya lo planteaba hace 80 años (en el campo de la matemática en ese caso), y me llevo a pensar otra vez en estas cosas.

"How to solve it" de George Polya. La 1ra edición es de 1945!

La idea es que si el alumno recibe la solución hecha, en lugar de pasar por el proceso de descubrirla por sí mismo, normalmente no realiza un aprendizaje significativo. Al renegar con el problema y verse obligado a analizarlo, cuestionar su intento de solución, repensarlo buscando alternativas, etc, el alumno hace mucho más que solo memorizar o validar una solución. Por eso, creo que el docente no debería simplemente revelar las soluciones durante una clase de práctica.

Para lograrlo, el docente debe presentarle al alumno un problema suficientemente difícil como para hacerlo trabajar para encontrar la solución, pero no tan difícil como para que finalmente no llegue y se frustre en el intento. Es muy complejo encontrar tales ejercicios, pero ante la duda se puede apuntar un poquito más alto de lo necesario, y utilizar la interacción con el docente para corregir.

La clave está en que el docente le de al alumno la mínima ayuda necesaria para encaminarlo, sin "espoilear" la solución. Solo encaminarlo para que el alumno termine descubriéndola por sí mismo. Esto, además de motivarlo, le enseña mediante el ejemplo el mecanismo de resolución de problemas. 

Preguntar ¿qué sub-problemas reconoce en ese enunciado?, ¿qué otro problema parecido recuerda haber resuelto?, ¿cómo resolvería una versión alternativa más simple para luego tomar como punto de partida?, o incluso ¿cómo se imagina una entrada y salida típica? para ver si al menos entendió bien el enunciado. Son preguntas generales que se le pueden hacer a cualquier problema. Por eso, acostumbrarlos a repreguntar de esta forma es inculcar indirectamente algunas estrategias básicas de análisis y resolución de problemas, que si por repetición el alumno logra generalizar irán mucho más allá del problema en cuestión de ese momento.

En casos más particulares, en el contexto de programación, hay preguntas como "¿para qué creaste esa variable auxiliar?", "¿en qué 'momento' (linea de código) tu algoritmo encuentra al máximo que estás buscando?", "¿cuál sería el caso en el que este condicional daría falso?", "¿qué pasaría si el valor que buscas no está en el arreglo?", etc. Preguntas que enseñan a cuestionar, sin requerir mucho más que un poco de criterio para formularlas. Tienen que ser tales que se le podrían haber ocurrido al alumno, para que no parezca que debe memorizar la solución o depender de una chispa de inspiración poco probable; sino que vea que tiene las herramientas para destrabarse y que con algo más de práctica puede aprender a hacerlo solo.

No estoy inventando nada revolucionarios con esto ni proponiendo una corriente pedagógica novedosa. Tal vez, que yo piense tanto al respecto es fruto de mi propia ignorancia, ya que tengo mucha formación formal en la parte técnica de lo que enseño, pero casi nula en la parte pedagógica (algo mucho más habitual de lo que uno quisiera en el ambiente universitario). Ya dije al principio, abonando a esta idea, que acabo de "descubrir" un libro que lo explicaba perfectamente en 1945!

Tocaría ahora relacionarlo con el uso de chats de IA. ¿Qué pasa cuando el alumno en lugar de preguntarle al docente acude directamente a un chat de IA? Pero esto ya se hizo largo, así que dejo eso para un segundo post.

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