jueves, 6 de abril de 2017

El arte de nombrar (parte 1)

En general, ponerle nombres a las cosas no suele ser tarea simple. En particular, hablando de programación, nombrar variables, clases, funciones, etc, no constituyen excepciones sino todo lo contrario. ¿Cuál es la verdadera importancia de un buen nombre en el código? ¿Qué haríamos sin "foo" y "bar"?

No cabe duda de que un nombre descriptivo es mejor que uno genérico. Obviamente "vel", "pos" y "acel" son mejores identificadores para una terna de variables que guardan el estado de un cuerpo rídigo que "a", "b" y "c". Pero... ¿alcanza? He aquí algunas consideraciones mayormente prácticas al respecto.